La dimisión del presidente del Gobierno Boyko Borisov bajo la presión de las protestas en la calle que continúan ya 17 días, sería una mala variante, considera Rosen Plévneliev, ex presidente de Bulgaria. En tal caso, el actual Jefe de Estado, Rumen Radev, formaría un gabinete de marionetas en un intento de abonar el suelo para la manipulación de las futuras elecciones con papeletas falsas. La variante razonable, según Plévneliev, es que Radev se ponga a trabajar como presidente de todos los búlgaros y junto con los manifestantes que protestan, los sindicatos y las figuras públicas de reconocido prestigio traten de buscar solución para una Bulgaria más justa. “El gran problema es la sensación de injusticia, pero también la falta de un verdadero Jefe de Estado”, comenta el ex presidente, porque según él Rumen Radev viola la Constitución del país pidiendo la dimisión del fiscal general.
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