La liebre asoma donde menos se espera, reza un proverbio. Tal es el caso de los efectos multifacéticos e inusitados de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra las torres gemelas de Nueva York. Aquel golpe absolutamente inesperado, inconcebiblemente intrépido y brutal hizo revivir el pensamiento catastrófico en nuestro mundo… Más o menos por aquellas fechas los especialistas comenzaron a preguntarse cómo se alimentaría la parte sobreviviente de la humanidad en caso de un gran cataclismo mundial.
Esto impulsó la idea de crear un banco en el que conservar semillas de todos los cultivos agrícolas que sirven como alimento. Semejante banco funciona ya desde 2008 en Europa. La nueva Arca de Noé ha sido emplazada, con mucha perspicacia, entre los glaciares de la isla de Spitsbergen del archipiélago noruego de Svalbald, distante 1.000 km. del Polo Norte.
Allí, en una montaña de piedra arenisca, a 120 metros de profundidad, se halla la Bóveda Global de Semillas, a la que tiene acceso una sola persona habilitada. La bóveda es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar. Es propiedad de Noruega y las semillas que guarda lo son de los estados que las han depositado en esta peculiar despensa. Si surgiera tal necesidad, serían aprovechadas por todo el mundo.
En octubre de este año Bulgaria dará por primera vez un significativo aporte a la Bóveda Global de Semillas porque el banco genético vegetal de este país es el tercero más rico del mundo en semillas de trigo, por ejemplo. Lo aventajan sólo los bancos de Rusia y Alemania. 58.000 semillas de más de 3.000 especies vegetales se guardan rigurosamente en condiciones especiales, y de cada especie hay 2.500 unidades de semillas, informa Gergana Desheva, responsable del Banco Genético Nacional del Instituto de Recursos Genéticos Vegetales de Sadovo.
Las primeras semillas de especies vegetales que fueron depositadas para su conservación en este instituto datan de 1951, y el propio Banco Genético fue creado en 1984. En sus fondos se guardan semillas de plantas medicinales, forrajeras, oleaginosas para la extracción de aceite o esencias, técnicos y otros. Además de búlgaras, el banco conserva también semillas de plantas desconocidas o impropias de Bulgaria, que se han recibido merced del intercambio internacional. Actualmente, el Instituto de Recursos Genéticos de Sádovo guarda 150 millones de semillas en cajas fuertes a 18˚C bajo cero.
Curiosamente, las primeras semillas búlgaras en el Arca de Noé enclavada en medio de los glaciares no fueron enviadas por Bulgaria sino por otros países, con los que a lo largo de los años el nuestro realizó intercambios. Fueron remitidas por 15 bancos genéticos de Siria, Alemania, Rusia, Suiza, Colombia, Holanda, Filipinas, Suecia y EE UU. En la actualidad se guardan en Spitsbergen 1877 cajas con semillas de variedades vegetales búlgaras, en las que está indicado “originarias de Bulgaria”, pero que no han sido enviadas directamente por este país,
A partir de octubre, Bulgaria comenzará a depositar oficialmente en la Bóveda Global de Semillas muestras del rico acervo nacional de semillas. “Enviaremos semillas de casi todos los tipos de cultivos: cerealeros, leguminosos, técnicos, oleaginosos, medicinales, de horticultura. En una fase inicial contemplamos mandar entre mil y dos mil especies, luego iremos enriqueciendo la colección”, informó la doctora Desheva y puntualiza que las primeras en enviar serán semillas secadas de trigo, centeno, garbanzo, sorgo, frijoles, habas, lenteja, vigna y almorta. El Arca de Noé búlgara forma parte del sistema de intercambio de datos en este ámbito AEGIS.
Si descartamos el guión catastrófico, el Arca de Noé vegetal tiene otra finalidad importante: la de preservar la diversidad biológica del planeta que va menguando con rapidez. En la historia de la Humanidad han sido cultivadas más de 7.000 especies vegetales.Hoy los agricultores siembran no más de 150 de todas ellas, y son apenas doce las verduras y hortalizas con presencia en nuestro menú diario.
Toda planta es fuente de diversidad genética. Por ejemplo, en el caso del arroz se conocen más de 100 mil variaciones. Naturalmente, en el banco genético de Spitsbergen no se admiten cultivos genéticamente modificados. La Bóveda Global de Semillas es una iniciativa mundial para reunir y sistematizar información sobre las plantas y sus genes. Los expertos en el cambio climático estiman que un día esta información resultará más valiosa que el oro.
Versión en español por Raina Petkova
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