“Dondequiera que nos encontremos, siempre llevamos Bulgaria en el corazón”; “Amo mi patria”. Para algunos estas palabras pueden sonar como un cliché, pero cuando se las oyen a niños búlgaros que añoran su patria no se quedan indiferentes. La edición de este año de los tres concursos infantiles de la Agencia Estatal para los Búlgaros en el Extranjero pone de manifiesto que cada vez hay más participantes. También aumenta el número de países desde los que los búlgaros solicitan participar. Los aspirantes de este año a los primeros puestos en la categoría “mejor escritor”, “mejor artista” y “mejor cantante” fueron pequeños búlgaros de 40 países, entre ellos algunos sorprendentes. El presidente de la Agencia, Petar Jaralampiev, pone como ejemplo el concurso artístico “Bulgaria en mis sueños”, donde por primera vez se han recibido dibujos de Indonesia, Nueva Zelanda y Turquía. Sin ninguna duda, seleccionar los tres finalistas del concurso de canto “Lyubka Rondova” ha sido especialmente difícil, ya que los candidatos eran excepcionalmente talentosos. Según el reglamento, una canción debe ser folclórica, y la otra, a elegir por el participante, pero ambas deben cantarse en búlgaro. Una de las ganadoras fue Yoana Bankova, de 15 años, que participa en el concurso por segunda vez:
Hace 14 años que vivo en Gran Bretaña y echo mucho de menos Bulgaria y todo lo de aquí. Estudié búlgaro en la escuela búlgara a la que fui desde los 5 años, y aprendí a cantar en búlgaro en Dobrich con mi profesora, Elena Karavelyova, con quien estudio canto pop y rock. El año pasado lo intenté, pero no gané, y ahora ya es un hecho. El canto folclórico es algo nuevo para mí, por eso canté “Katerino Mome” con arreglos pop, y mi segunda canción fue “La patria”, de Vesi Boneva.
El concurso literario “Stefan Guechev”, que existe casi desde la creación de la Agencia Estatal para los Búlgaros en el Extranjero, también distinguió los tres mejores ensayos inspirados por el amor puro y sincero de los niños por su país. Según las estadísticas, hasta ahora han participado en los tres concursos un total de 13.000 hijos de búlgaros residentes en el extranjero. Los premios son importantes para ellos, ya que demuestran que a pesar de que se encuentran lejos de su patria, Bulgaria no olvida a sus hijos y les alienta a descubrir y desarrollar sus talentos. Los esfuerzos de diversas organizaciones y escuelas dominicales búlgaras para mantener vivo el espíritu búlgaro no pasan desapercibidos por los búlgaros de todo el mundo, que no pierden la oportunidad de expresar su agradecimiento a profesores y directores que han adoptado su trabajo como causa que a menudo defienden ignorando sus propias necesidades y a costa de muchas privaciones. Esto hace también Iveta Ivanova, cuyas dos hijas también ganaron sendos premios por su talento para pintar:
Vivo en Nápoles desde hace 15 años. Las niñas acuden a la escuela “Bulgarito”, donde estudian 35 niños búlgaros, y que es una de las mayores de Italia. Quiero dar las gracias a la directora, Pepa Stefanova, que trabaja con espíritu de renacimiento, y la fuerza que llevamos los búlgaros expatriados la siento mucho más ahí que cuando regreso a Bulgaria. Tal vez lo que nos falta nos lleva a trabajar más, a ser más fuertes y a valorar más lo búlgaro. Hay una gran diferencia en la forma en la que las niñas asimilan la cultura búlgara desde que van a esta escuela. Están en un entorno completamente italiano y en algunas ocasiones se negaban a hablarme en búlgaro, y yo lo hago desde que nacieron. Sin embargo, desde que acuden a esta escuela, las cosas han cambiado. Han aprendido a trabajar juntas y conocen bien las tradiciones búlgaras. Hacemos martenitsas, incluso hablan de Vasil Levski y de Historia búlgara.
Versión en español por Marta Ros
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